
La historia de la propia trayectoria gastronómica del Mesón del Rey arranca allá por el año 87, por entonces la familia Morales Borrás traslada sus esfuerzos e ilusiones a lo que hoy es conocido como el "mesón" después de toda una vida dedicada a la hosteleria. A lo largo de estos años y más concretamente al incorporarse las segunda generación familiar en la persona de su hijo Pablo, el restaurante se ha asentado dentro de las ofertas gastronómicas de la zona.
Paulatinamente la cocina del Mesón se va entroncando con los gustos locales, con los productos de su entorno aunque sin abandonar del todo esa cocina gustosa, rústica y refinada a la vez, una cocina que calienta el paladar.
Entre los platos que podemos encontrar destacamos los guisos de
carrilleras y rabos de ternera que exigen además de técnica precisa, mimo y paciencia para lograr la máxima ternura de esas carnes y unas salsas untuosas; la
lasaña de anchoas y bonito marinado, dos pescados azules casi crudos junto con elementos tradicionales, como el vinagre de sidra, el pimiento de Ezpeleta así como los piquillos navarros.
Los calamares rellenos en su tinta; los carpaccios de gambas aderezado este con huevas de mujol y ñora y
el de buey con queso parmesano, foie fresco y aceite de albahaca;
las ensaladas de queso de cabra con nueces y pasas, vinagre balsámico y miel, y la de
raviolis rellenos de foie a la vinagreta de piñones y curry, y por supuesto los arroces
el meloso de bogavante y
la cazuela o "cassola al forn" gran referente de la gastronomia local. Todo esto sumado a una extensa carta de pescados, carnes y aperitivos, sin olvidarnos del vino que juega un papel cada vez más importante a la hora de trasladarlo a la mesa.
Otra de las peculiaridades que caracterizan al mesón, ha sido el empleo sin rubor alguno de productos sencillos, pero magnificos que a la alta cocina había soslayado, como por ejemplo los mejillones, los champiñones, los despojados carnicos y los platos derivados de la casquería, a los que se aplican precisas elaboraciones culinarias para adaptarlos también a un menú diario con honda personalidad.